Según la metafísica china, la buena fortuna de una persona depende de tres factores: la suerte del cielo, la suerte de la tierra y la suerte de la persona.
Por un lado, el cielo representa todas aquellas cosas que no podemos controlar o cambiar como nuestros padres o hermanos. Por otro lado, la persona es cada uno de nosotros con nuestra propia fuerza de voluntad y el libre albedrío.
Por último, la tierra tiene que ver con el ambiente; es lo que nos da forma. Este tercio se puede activar a petición, por lo que comparado con los otros factores de la Trinidad Cósmica, es la más fácil de controlar e influenciar pues solemos manifestar una resistencia natural al cambio. Ahí es donde el Feng Shui sirve como herramienta para ajustar y potenciar tus espacios con el fin de que la energía que habita en ellos trabaje a tu favor, ya sea creándola o redirigiéndola.
Cuatro horas sobre las estrellas visitantes 2020, un helado de tres sabores y el año de la rápida y tecnológica rata de metal.
Estamos en una era de transformación. Las tiendas están migrando a una “nube” y el nuevo tipo de economía y comercio es más la moneda de la “atención”. Las máquinas ahora están aprendiendo a hablarnos y a respondernos, e inclusive, a predecir nuestros anhelos. El cambio en la forma de pensar y actuar es global.
¿Pero cómo nos sintonizamos con esta nueva frecuencia o, por lo menos, aprendemos a fluir con ella, sin destartalarnos en el intento? Aquí es donde el Feng Shui se destaca. Ese arte de sintonizar nuestro espacio de manera tan positiva, que a este no le quede otra opción más que vibrar en la mayor y más bonita frecuencia posible.
Las decisiones de los grandes negocios, por ejemplo, están basadas en la anticipación a los eventos, en las tendencias pasadas y en las estadísticas: esta es una forma de pronosticar basada en la suposición. Algo así sucede con el entendimiento de las fuerzas de la naturaleza: se predicen. Y cambian cada 180 años, cada 20 años, cada año e inclusive cada día y cada dos horas!
A todos, el redirigir la energía propia y del entorno, nos funcionará distinto. Lo más importante es saber que cualquier cosa que hagamos, desde saludar a otra persona hasta hacer una construcción, funciona muchísimo mejor si lo hacemos con Atención, Intención, Convicción y Amor.






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